Diabetes y Coronavirus: Cuidándonos entre todos

Last update: 27/07/2020

La humanidad se ha visto sorprendida por el nuevo coronavirus responsable del síndrome respiratorio agudo severo (SARS-CoV-2) que produce una enfermedad respiratoria grave llamada COVID-19, la cual es altamente contagiosa a través de micro gotas de saliva y contacto directo con superficies contaminadas. Esto ha provocado su rápida expansión y el 11 de marzo del 2020, fue definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una pandemia.


Al momento de escribir este manual, en mayo de 2020, en el área de alcance de la región de IDF-SACA, ya hemos sufrido la primera arremetida del COVID-19 y estamos preparándonos para un mayor impacto de esta enfermedad en los próximos meses, por lo que aplicaremos las medidas necesarias para hacer frente a este embate, de la mejor forma posible.

Las personas con afecciones médicas preexistentes (como diabetes, enfermedades cardíacas y asma, etc.) y los mayores de 60 años, han mostrado ser más vulnerables a la infección por coronavirus. Cuando las personas con diabetes desarrollan una infección viral, puede ser más difícil de tratar debido a las fluctuaciones en los niveles de glucosa en la sangre, Por ello, el control adecuado de la glucemia es siempre una indispensable herramienta en la prevención de complicaciones. Ahora, contextualizaremos el concepto de prevención en las circunstancias que nos ocupan.

En el resguardo de la salud de las personas con diabetes, los especialistas, siempre insistimos en que concurran periódicamente a la consulta para ajustar el tratamiento. Pero hoy, el aislamiento social es lo fundamental. Es el mayor y por ahora el único escudo que tenemos para frenar la propagación de la enfermedad. Es la consigna clave para cuidar la salud y el elemento fundamental para resaltar ante las personas a nuestro cuidado.

Las personas con diabetes deben tener presente que no es tiempo de acudir a los centros de atención a realizarse estudios de rutina, ni a repasar el plan alimentario, tampoco es momento de concurrir con el turno desde hace un cuatrimestre.

El mayor cuidado, en quienes están dentro del grupo de riesgo, junto a quienes son mayores de 60 años, con asma, problemas cardiovasculares entre otros, es evitar la consulta banal, evitar la consulta banal, aglomeraciones, fuentes de información de dudosa procedencia, y estar atentos a las recomendaciones que emanen de la autoridad competente.

Las nuevas circunstancias que nos tocan y las vías de contagio, nos invitan a repensar algunas costumbres.

Nuestra burbuja social que abarca las familias ampliadas, algo tan propio de los latinoamericanos; nuestros naturales besos y abrazos como saludo entre familiares, amigos y conocidos, deben ser reemplazados por una manifestación corporal de aprecio, conservando la distancia entre amistades o compañeros de trabajo (el saludo juntando codos, si seguimos la recomendación de toser sobre el pliegue del codo, expondría entonces a contagios, existe controversia con esta modalidad).

Esperamos que, en unos cuantos meses, pueda desarrollarse una vacuna que convierta esta pandemia en un mal recuerdo. Pero por ahora, el aislamiento social es lo que tenemos. No es la intención en estas consideraciones agotar el tema, pero sí llevar a ustedes distintas recomendaciones y prácticas de fuentes confiables que nos permitan un mejor abordaje de la situación.

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