¡Hola! Soy Mark Odachi, de Nigeria. Tengo 25 años y actualmente estudio Ciencias de Laboratorio Médico en la Universidad de Nigeria, en Nsukka.
Me diagnosticaron diabetes tipo 1 en 2014. El diagnóstico fue un golpe duro, sobre todo porque no había antecedentes familiares de la enfermedad, algo que en aquel momento creíamos que era la causa habitual. En Nigeria, a menudo se cree erróneamente que la diabetes es una enfermedad que solo afecta a las personas mayores, por lo que me sentí aislada, intentando adaptarme mientras me enfrentaba a ideas preconcebidas generalizadas y a la falta de apoyo.
Antes de que me diagnosticaran, soñaba con convertirme en sacerdote católico, pero en el seminario consideraron que mi enfermedad era un obstáculo y me pidieron que lo dejara. Fue una pérdida devastadora: la diabetes no solo había cambiado mi vida, sino que me había obligado a abandonar un futuro en el que creía profundamente.
Decidida a evitar que otras personas pasen por experiencias similares, fundé la Comunidad de Apoyo y Defensa de la Diabetes (DASC), que trabaja para sensibilizar a la sociedad, combatir los prejuicios y ayudar a los jóvenes con diabetes a conectar entre sí y compartir sus experiencias personales.
En Nigeria, se calcula que unos 3 millones de adultos padecen diabetes y se prevé que esta cifra se duplique con creces para 2050. Más de 18 000 niños y adolescentes padecen diabetes tipo 1. La falta de conocimiento y el acceso limitado a la atención sanitaria hacen que el control diario de la diabetes resulte especialmente difícil.
A medida que los retos económicos en Nigeria hacen que la insulina y los productos para la diabetes sean cada vez más inasequibles, mi compromiso con esta causa no ha hecho más que crecer. A través de mi trabajo como voluntaria en T1International, ayudé a crear la sección nigeriana de #insulin4all, una plataforma nacional que aboga por una insulina asequible y una atención sanitaria esencial. Para mí, esto es más que una causa; es una misión con la que estoy plenamente comprometida. Espero con ilusión un futuro en el que la diabetes ya no limite el potencial de las personas.